jueves, 29 de noviembre de 2007

CALORE II


Aún cuando nunca pudimos superar la pérdida de uno de nosotros y la vida continuaba, caímos en la monotonía del colegio a la casa y viceversa, teníamos miedo de volver a la plaza y recordar a nuestro hermano, prendimos velas, que sin quererlo en varias noches se confundían con las de otros caídos en otras batallas, en otras luchas, esas que se combatían en barricadas de odio, de hambre, de justicia.
Cuando algún tiempo paso al final de ese año cuando el calore se vuelve intenso, recurríamos a lo más cercano y a la mano nuestro grifo, la llave maestra herencia de nuestro hermano Lagarto, tomado prestado de alguna cuadrilla de Emos, nos daba la alegría de las tardes largas, cuando la tele sólo eran culebrones interminables de guaguas perdidas y niñas de bien que quedaban ciegas....
Terminado el almuerzo, el durazno devorado a ligeras, nos calzábamos los shores y a la plaza, la llave maestra abría el código hexagonal del grifo y zas!!! agua bendita agua, cristalina como la lluvia y purificadora del alma, de pecados no sabíamos y era bueno no saberlo, lo sabía yo cuando me enamore de una chica de iglesia y la acompañaba los domingos a la misa sólo para estar de la mano de ella, el Curita de la capilla sólo hablaba de pecado y ya no sabia si respirar o estornudar era pecado, huí de ella y de los domingo en misa.
El agua ya comenzaba a inundar la calle cuando aparecían las primera piruetas sobre un largo nylon sacado de por ahí, con un poco de jabón podías recorrer la extensión de este, de guata, de espalda, a poto pela'o, en cueros, calato, o empelota como le gustaba a nuestro hermano Lagarto, como sea la mejor pirueta llevaba doble ración de duraznos o más damascos, esos del frondoso árbol del pelao de la yegua..
Cuando ardía la tarde, comenzaron a aparecer las primeras chicas de los pasajes aledaños, recuerdo una en particular y la recuerdo por que Ella inspiro este relato, recuerdo que me gustaba, pero también sabia que le gustaba al Rulo, el Rulo era nuestro valentino, su estampa era increíble, buen porte, pelo ondulado, que por esos tiempos era bien fashion, cuerpo esculpido por el buen ulpo, en fin, un minimacho, tal vez su único "pero" era su eterno problema en la fosas nasales, que por no decir menos, parecían dos llaves abiertas de liquido mucoso, el Rulo hasta hoy de la última vez que lo vi portaba dos paquetes de pañuelos desechable como quien saca cigarros, el sacaba pañuelos, decía que había encontrado unos mentolados que eran los mejores, mientras sonaba su mas que apretujada nariz.
El calor nos inundaba y las chiquillas en sus trajes de baño, poleras, pantalones cortos o en churrines de variado colores, ya eran parte de la naturaleza del asfalto, las celestinas corrían de oreja en oreja los mensajes de besos por encargo, en uno de ellos venia una solicitud para mi, era de Ella, pero también sabia que el Rulo ya había enviado sus requerimiento, y eso entre hermano se respeta, di un paso al lado, y ella en señal de hacerme ver lo que me perdía, comenzó a besar al Rulo con una soltura abrumadora, creo nos sorprendimos todos, más aun cuando el exceso de jabón inundo con una espuma exuberante la calle, pronto los cuerpos se confundían, todos se besaban y yo parado ahí con un paso al lado, sólo la veía a Ella y al Rulo, podía entre la espuma ver sus maduros pechos, entrever su pubis, si estaban desnudos, el Rulo cuan atlético sobre Ella, descubría el sexo en plena calle, entre espuma y agua en una tarde de calore de diciembre, se hacia hombre pensábamos a la vieja usanza de nuestro abuelos, que sus padres los llevaban a casas de putas a ser "hombres", pero parado ahí note el cambio repentino en la coloración del agua que fluía del tumulto, las aguas se volvieron rojas, pensé en el curita y me dio medio, miedo por que todos comenzaron a gritar y a correr por el pasaje, la espuma ya no eran tan blanca , mas bien rosada y un hilo de sangre recorría el asfalto, cuando pensé que todos habían huidos de la espumadera, un diminuto cuerpo, yacía en el asfalto jamas olvidare su bello cuerpo recortado en el gris del asfalto, ella se había hecho Mujer, frente a todos nosotros, lloraba, también tenia medio, me saque mi polera la arrulle en mi, me miro y estoy seguro que me odio por el resto de sus días... esa noche soñé con ella y con el maldito Curita que había puesto en mi cabeza, el miedo.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Domingo 3 Marzo de 1985


...El Lagarto esa última tarde de sábado ganó por medio pasaje, teníamos nuevo jefe........Ese atardecer termino como todos los sábados con una breve charla augurando la próxima semana, las voces de llamado como lista de colegio, se empezaban a prender y a sonar en nuestros oídos, cada uno con las mismas palabras respondía "altiro me entro...".
La nueva semana que para nosotros excluidos del mundo de la realidad, del tiempo, ese que tiene siete días la semana, cuatro semanas el mes, doce meses el año, para nosotros el comienzo y el fin, era el sábado en la tarde y la fiestas de fin de año, marcaban el año nuevo o el año pasado.
Cuando elegíamos de manera más que democrática nuestro líder, habían reglas, ningún jefe podía participar en los siguientes tres sábados, esto aseguraba la chance, de los con menos posibilidades de serlo, lo fueran....Al día siguiente nuestro nuevo jefe se veía un poco preocupado, pero nos alentaba saber que por su extraordinaria personalidad, la semana sería llena de travesuras por sobretodo cuando la noche caía. Nuestro pasaje tenia la ventaja que se unía a otro a través de una plaza, nuestra segunda cancha, la oficial, ahí se realizaban los cotejos interpasaje, gracias al aporte del papá del Cachencho teníamos un par de arcos a nuestra disposición y proporción (un cabro chico y medio de alto por casi dos pastelones de vereda de ancho). Pero algo raro existía en el ambiente de ese domingo particularmente por el comportamiento de la Bestia, que estaba demasiado intranquila, había relinchado toda la tarde sin motivo alguno, los pocos perros que coexistían en el pasaje estaban acostumbrados a su presencia y viceversa. Quedamos con el equipo rival de empezar una vez terminado el Japening con Ja, que el balón sería lanzado a lo alto del centro del campo para dar comienzo a un nuevo cotejo, pero a los primeros minutos de iniciado, el Lagarto toma el redondo y lo desliza entre sus hábiles y rápidas piernas (las que más de una vez las uso raudamente para escapar de sus muchas fechorías), por un momento parecía que su movimiento de traslación, más el de rotación se habían apoderado del ambiente, en un instante lo sentí, alucine una jugada magistral, jamas vista, el terreno se movía al son del sus piernas, en un lapso sublime estaba en el aire levitaba con el balón entre él y la tierra, el publico corría de extasiado, las más viejas arrodilladas golpeaban su pecho en señal de haber sido glorificadas con la mejor jugada de fútbol que la humanidad haya podido presenciar, el tiempo se detuvo eran las 19:47 del Domingo 3 de Marzo de 1985, no podía escuchar ningún ruido, ni emitir sonido alguno, no podía moverme pese a que mi ojos veían un horizonte ondulado, a esas alturas ya no sabia que era realidad y que alucinación, sólo sabia que el grito del Lagarto me saco de mi trance y pude ver parte de la realidad, una pandereta tragaba la mitad del cuerpo del Lagarto, el movimiento telúrico de casi 8 grados en la escala de Mercalli, sacudía de forma intensa nuestros corazones, sentíamos el temor de la realidad que se avecina así de repente, como de repente me vi siendo un espectador del poder de la naturaleza, esa que cada cierto tiempo nos hace vulnerable a su antojo, de golpearnos en lo más profundo de nuestros corazones...Cuando los bomberos rescataron el cuerpo del Lagarto, este ya no nos pertenecía, era un frío número de la realidad esa que evitamos día a día, semana a semana , mes a mes, año a año. Aún recuerdo su cara en el último instante, pude sentir y oír de su boca: "golazo!!!! conchesumadre, golazo!!!!!..."

jueves, 28 de junio de 2007

CALORE


Si el Chico Pato lanzo tan fuerte el balón al aire, que supimos enseguida que ese hueón seria capitan del equipo, como capitan se podia llevar la pelota a su casa, podia incluso si queria armar el equipo del próximo partido, lo que implicaba que todas las tardes en el pasaje, en el partido diario de 360 minutos por lado y del árbol de la señora Meche hasta el grifo del pela'o del carretón y su Bestia, para nosotros era una Bestia, pero en realidad era una yegua pasada en años y con todas las enfermedades típicas del animal mal cuidado, sin pelos, hinchada como sapo , pero bestia al fin, su color negro pálido delataba su oculta belleza, La Bestia siempre nos hacia practicar las mejores de la gambetas, entre bosta y bosta se adquiría la habilidad de sortearlas y a la vez dribliar al enemigo. En esas tarde el chico Pato se agrandaba, como era capitán, había que tenerlo de jefe de TODO, Él determinaba los equipos de los juegos, caballito bronce, paco ladrón, ring ring raja, pillarse, aceite, la troya, hasta se daba el lujo de designar las parejas de la che-ve che-ve. A esas alturas quien podía de alguna manera echar más con el pie o llegar más lejos en distancias de pasajes (distancias callejeras) podía definir el resto de la semana de varios, ¿cuantos eramos?....once como mínimo, estaba Carlitos Pata Chueca , El Lagarto (futuro lanza), El Pichi, El Pedro Marmol, El Cabezón, El Chino, El Ampolleta (pecoso), El Cachencho, El Rulo, El Checho, El Tarro y Yo EL Torreja. Entre la feminas (che-ve che-ve) La Cecilia, La Marcela ( mi vecina, la del primer beso y esas cosas), La Sheena Easton (es que ella siempre dijo que era igual, igual a ella) La cabezona del Fondo, La Irene, La Yesenia (ella, siempre la recuerdo creo que fue de quien por primera vez me enamoré, y fue la primera que me hizo sufrir, que la odie, la odie tanto que mi primera borrachera de pendejo fue por su culpa que sera de ella, que hasta ahora la recuerdo y de cierto modo la extraño). Esas tardes de "calore" como decía mi abuelo Fermín, los partidos se programaban después de las siete de la tarde, después de ver el chavo del ocho, de compartir con el abuelo El Gran Chaparral, Bonanza. Su tecito y el pan con palta, puta el mejor pan con palta era ese , el del hambre de la tarde, esa que no daba respiro, que hace que todo tenga sabor a recuerdo, sabor ayer...El Lagarto esa última tarde de sábado ganó por medio pasaje, teníamos nuevo jefe........