
Si el Chico Pato lanzo tan fuerte el balón al aire, que supimos enseguida que ese hueón seria capitan del equipo, como capitan se podia llevar la pelota a su casa, podia incluso si queria armar el equipo del próximo partido, lo que implicaba que todas las tardes en el pasaje, en el partido diario de 360 minutos por lado y del árbol de la señora Meche hasta el grifo del pela'o del carretón y su Bestia, para nosotros era una Bestia, pero en realidad era una yegua pasada en años y con todas las enfermedades típicas del animal mal cuidado, sin pelos, hinchada como sapo , pero bestia al fin, su color negro pálido delataba su oculta belleza, La Bestia siempre nos hacia practicar las mejores de la gambetas, entre bosta y bosta se adquiría la habilidad de sortearlas y a la vez dribliar al enemigo. En esas tarde el chico Pato se agrandaba, como era capitán, había que tenerlo de jefe de TODO, Él determinaba los equipos de los juegos, caballito bronce, paco ladrón, ring ring raja, pillarse, aceite, la troya, hasta se daba el lujo de designar las parejas de la che-ve che-ve. A esas alturas quien podía de alguna manera echar más con el pie o llegar más lejos en distancias de pasajes (distancias callejeras) podía definir el resto de la semana de varios, ¿cuantos eramos?....once como mínimo, estaba Carlitos Pata Chueca , El Lagarto (futuro lanza), El Pichi, El Pedro Marmol, El Cabezón, El Chino, El Ampolleta (pecoso), El Cachencho, El Rulo, El Checho, El Tarro y Yo EL Torreja. Entre la feminas (che-ve che-ve) La Cecilia, La Marcela ( mi vecina, la del primer beso y esas cosas), La Sheena Easton (es que ella siempre dijo que era igual, igual a ella) La cabezona del Fondo, La Irene, La Yesenia (ella, siempre la recuerdo creo que fue de quien por primera vez me enamoré, y fue la primera que me hizo sufrir, que la odie, la odie tanto que mi primera borrachera de pendejo fue por su culpa que sera de ella, que hasta ahora la recuerdo y de cierto modo la extraño). Esas tardes de "calore" como decía mi abuelo Fermín, los partidos se programaban después de las siete de la tarde, después de ver el chavo del ocho, de compartir con el abuelo El Gran Chaparral, Bonanza. Su tecito y el pan con palta, puta el mejor pan con palta era ese , el del hambre de la tarde, esa que no daba respiro, que hace que todo tenga sabor a recuerdo, sabor ayer...El Lagarto esa última tarde de sábado ganó por medio pasaje, teníamos nuevo jefe........

